
Don GUILLERMO RODRÍGUEZ RIOBO, nació en Púan, provincia de Buenos Aires, Argentina el 15 de octubre de 1881, y llegó a nuestro país el año 1914.
Durante su juventud desarrolló variados trabajos en las estancias ganaderas de la ¨Patagonia”. Fue jornalero y fotógrafo.
Poco a poco se fue trasladando hacia el norte de nuestra Patria. En Valdivia, contrajo matrimonio con la Sra. Rosa Del Río.
Al tener conocimiento que en la provincia de Arauco había una gran actividad en la industria carbonífera, se traslada a nuestro pueblo el año 1921.
Este hombre de gran laboriosidad, comenzó a trabajar como vendedor de telas y artículos de costura, por los campos de la comuna y también en la compra y venta de carbón de piedra, que los remolcadores trasladaban en lanchas hasta los barcos que esperaban en la bahía. La actividad carbonífera fue decayendo, pues con la apertura del Canal de Panamá, los barcos ya no recalaban en Lebu. Además comenzaron a usar petróleo como combustible.
Fue entonces que Don GUILLERMO RODRÍGUEZ RIOBO abrió “EL BARATILLO”, negocio en el cual vendía géneros.
Siempre emprendedor, adquirió una parcela en la Localidad de Santa Rosa, a 5 Km. de Lebu, que le servía como distracción para su familia y amigos.
Su deseo fue siempre que, en este predio, se creara una escuela agrícola, para que los jóvenes adquirieran conocimientos técnicos y trabajaran, en mejor forma, sus tierras. Él manifestaba que la tierra era el primer bien del hombre.
El 18 de abril de 1966, el secretario abogado de la Intendencia de Arauco-Lebu, por oficio N° 164, le agradece en nombre del señor Intendente de la Provincia, la donación de 10 hectáreas de terrenos en Santa Rosa, Comuna de Lebu, lo cual ha de redundar en el beneficio innegable de un gran sector de la población y conciudadanos en general, que han de aprovechar de las obras que allí se proyectan.
Los anhelos de DON GUILLERMO se cumplieron en parte, pues en ese predio actualmente funciona este hermoso Establecimiento Educacional, que imparte educación desde Primer Nivel de Transición hasta Octavo año Básico. Escuela que lleva orgullosa su nombre.
Con fe inquebrantable siguió trabajando un tiempo más, hasta que su salud se quebrantó seriamente, pero él quiso trascender con su ejemplo generoso, donando, no solamente, los terrenos en que hoy se encuentra esta escuela, sino que también en la donación a otras instituciones de la comuna que perduran hasta hoy.
Las prácticas sustentadas por DON GUILLERMO RODRÍGUEZ RIOBO, basada en la más pura fraternidad humana, en donde se manifiesta que el hombre que vive pensando en los demás olvidándose de sí mismo, aquel que se proyecta hacia el prójimo en actitudes generosas y que es capaz de compartir el dolor, la alegría y el triunfo de otros, conquista en su alma, el secreto de la felicidad.